jueves, 21 de mayo de 2009




Quiero nombrarme viento,
ser a todos los lados,
volar sin hacer ningún esfuerzo.


Ser de todos y de nadie,
vivir bajo la lluvia,
y notarme a mi misma cuando estoy paseando,
y rozarme a mi mismo rostro…


Quiero proclamarme viento,
para estar con vosotros en cada momento,
y llevarme por delante vuestras lágrimas.


Para ser vuestra alma,
y guiarla hasta el cielo.


Ser viento,
y vuestro aliento…


Quiero nombrarme viento,
desde aquel momento que se llevó mi recuerdo…


Y dejarlo en el olvido,
hasta que yo,
viento,
desee que vuelva a mí ese recuerdo,
y lo lance hacia un día ventoso…
y me lo lleve por delante.



Clara Anglarill

domingo, 10 de mayo de 2009




Decir que lo odio, que le hecho de menos, que aún lo amo, que pasan paginas y aun lo espero. Fue el primero de los primeros… Recuerdo ese paisaje, ese banco donde yo lo esperaba, un sitio oscuro causado por las sombras de los arboles, fresco y a la vez seco, allí mi corazón al verlo se aceleraba. Fue una simple salutación, como olvidar esa situación; que al igual que yo el miraba hacia otro lado para que nuestras miradas no se cruzaran, para que no surgiera sonrisa… que estúpida era. Y como sabía yo que ese callejón podría ser el lugar que el resto de mi vida seria recordado. Continuábamos andando… Él tenia dolor de rodilla, era un chico deportista, pelo largo y barba de dos días, pero a su edad nada de bello podría tener él en su rostro. Hablábamos, reíamos, pasaban los coches cerca de nosotros, no era aire puro el que me ventaba el cabello que se interponía en la cara, viento el que me empujaba aun más a su lado. Llegó otro destinatario, otro lugar inolvidable. Sí, otro banco, viejo y blanco. Era un parque chiquitín, de la calle Santa María. Un lugar de tranquilidad aunque cerca la carretera tenía. Era como un juego, al segundo día le tocaba a él escoger el sitio donde íbamos. Fue culpa mía que nos tuviéramos que ir. – Te acompaño a casa. Dijo muy preocupado. – No, ¿Por qué?. No quería que se acabara. – Se que tienes frío, al igual que yo.
Ése día fue triste. Como podía yo saberlo. Todo fue muy bien, mas al final del trayecto donde él me acompañaba fue una triste despedida, dijo que nunca más nos veríamos, él estaba comprometido, pero yo lo quería, o eso creía. Estuvimos uno delante del otro, con la mirada perdida, me abrazó. – Llora si quieres. Decepcionado lo decía. – No voy a llorar, siento esta despedida. Siempre he creído en los finales felices. – Lo siento. Me dijo al oído. El eterno beso en los labios… cuánto deseaba que no se acabara… Pero no fue así, se giró y se fue. Mientras me decía que no lo volviera a llamar, que se acabaría todo, y que volvería a mi lado. Sí, lo necesitaba. Me iba riendo por la calle, seguramente para no llorar. Pasó el año, justo, como si todo lo tuviera planeado. Nos volvimos a ver, pero nada era igual. Yo pasé otra aventura de amor, pero dos meses anteriores ya todo se acabó. Él también estaba soltero. Ese día no se si me enfurecí, aquel beso no fue el mismo del que hace un año. Ahora estoy aquí, escribiendo las memorias de lo que viví, que aun recuerdo como fue la historia aunque solo haya pasado dieciséis meses, muchos días…
Decir que lo odio, que le hecho de menos, que aun lo amo.




Clara Anglarill i Barnola

sábado, 9 de mayo de 2009



Deixa que m’envagi,
que res s’em acosti.

Vull ser transparent en aquests moments...
Existir per a mi,
ser aire per a tots.

Tot sortirá bé,
potser m’ho vaig creure…

Però tot va ser viceversa.
¿Què és el que vols?
¿Què vols que em cregui?

Ahir per mi. Avui per tu.

Diguem ,¿que passará demà?
¿Qui tindrà la raó?
¿A qui li toca tornar-se a equivocar?

Res será veritat,
per què mai sabrem que és lo normal.




Clara A.B.

domingo, 3 de mayo de 2009


Mencionaria aquesta veritat

per un neguit ardent

que m'ensenyès la certesa de la realitat.



Tranquil·lament aleshores m'alliberaria

pel petit món on tots vivim;

cel i terra, nit i dia.



I de nou tu tens la meva paraula

amb la ment inquieta sobrevisc.

Diré la veritat, si res canvia.



Aquest home de pell dura

davant meu

on deixa vagar les seves paraules,

cruels i estimats mots,

potser són les veritats el què canvia,

potser sóc jo.



Transcorre el temps,

i les idees, com un trenca-closques,

s'esmicolen.

Sento un buit on tu l'omples.



Mira'm bé,

sóc manejable per a qualsevol criatura,

diria que forta, però mentiria.



Dialoguem sovint quasi cada vespre,

aquest home de pell dura m'explica experiències mai viscudes.

L'escolto, tot importa.

Quan l'admiro...



Passa un vespre més,

però no sé si guanyo quelcom.



Bella i insòlita manía la meva de voler quan un tot ho ten
ia.
Clara A.B.